El líder español de las golosinas factura 224 millones, el 77% en el exterior

Víctor M. Osorio. Madrid Fini tiene su sede y su fábrica en Molina de Segura (Murcia), el epicentro del sector de las golosinas en España, aunque cada vez se juega más su negocio fuera del mercado nacional. La compañía facturó 224 millones el año pasado, un 2% más, pese a que su producción se elevó un 8%, hasta los 75 millones de kilos.

 

La diferencia se debe al efecto divisa y, en concreto, al real brasileño, el principal mercado de la mayor empresa de golosinas de España. Fini vende ya sus productos en más de 100 países y cuenta con filiales en Brasil, Francia, Italia, EEUU, Reino Unido, Portugal, Chile, Colombia y Perú. “La apuesta por la internacionalización es la clave del crecimiento de esta empresa”, indica Antonio Andrés Sánchez Bernal, presidente y CEO de Fini.

 

Líder en Brasil

 

El gran salto internacional de la empresa fue a principios de siglo, con la creación de su segunda fábrica a 8.300 kilómetros de Molina de Segura, en el estado de Sao Paulo (Brasil). El año pasado, esta planta produjo 30 millones de kilos de producto, el 40% del total de la compañía y es una de las claves que explican que el 77% de las ventas de Fini se produzcan fuera de España. “Brasil es nuestro mercado número uno, con cerca de 98 millones en ventas. Somos el líder absoluto del país, donde introdujimos algunas categoría que no existían y en las que tenemos una cuota de hasta el 90%. Además, esta presencia, y los lazos que nos unen con la zona, hacen de Latinoamérica la región donde vemos un mayor potencial de crecimiento”, sostiene el presidente de Fini.

El peso de Brasil es tan relevante para la compañía que supone casi el doble que su segundo mercado, España, con una facturación de 51,5 millones el último año. La empresa asegura que es difícil cuantificar su cuota en el mercado nacional, donde el 70% de las ventas se producen en tiendas de conveniencia, aunque sitúa su peso alrededor del 30% del mercado. Preguntado por la guerra anunciada por el nuevo ministro de Consumo, Alberto Garzón, contra la llamada comida basura, lo que podría incluir el azúcar, Sánchez Bernal contesta que “estamos a la espera de lo que pueda ocurrir, pero estamos reduciendo el azúcar en nuestros productos y ya tenemos una línea con un 30% de reducción, el máximo de azúcar que podemos quitar al producto para que mantenga su sabor”.

Además, la empresa está innovando en sus formatos, con porciones más pequeñas, así como en su packaging, comercializando bolsas con un cierre que permite mantener el producto y que evita tener que consumir todo el contenido de una sola vez. La empresa ha invertido más de 100 millones en tres años para potenciar su crecimiento. Su gran apuesta ahora es el regaliz. Ya es el mayor productor de Europa, pero es además la “mayor línea dinamizadora de las ventas”. El Brexit tendrá poco impacto en la empresa, que tiene sobre la mesa un plan de contingencia aunque apenas factura cinco millones en el país. En cambio, su marcha está yendo sobre ruedas en Italia, donde Fini abrió filial hace un año y “ya somos rentables, lo que ha superado cualquier expectativa”. Tras Latinoamérica y Europa, Norteamérica es el área con más potencial.

 

Extraído de FINI LINKEDIN

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